SALA I
La casa
Estar de moraga
Día de matanza,
día de pitanza
Según la R.A.E., "moraga" es una palabra de La Rioja que significa "matanza del cerdo". Pero no está extendida por toda la región; es más típica de la zona de la sierra. Y la moraga era como un rito en el que intervenía toda la familia, cada uno con su función. Por eso la frase "estar de moraga" referida a una casa o familia quería reflejar ese trajín. Del cerdo se aprovechaba prácticamente todo, y para conseguirlo hacían falta utensilios, herramientas y máquinas apropiadas. Algunos de estos elementos son los que figuran en este rincón.
Barreñón
Recipiente de barro, vidriado por dentro. Inexcusable tanto para el bodrio de las morcillas como para el picadillo de los chorizos y salchichones. En él esperaban las sopas de pan -cortadas con garlopa- la mezcla con la sangre, el arroz cocido, el azúcar y las distintas especias: canela, nuez moscada, pimienta -que era la 'especia' por antonomasia-, que en distintas proporciones hacían que la morcilla de cada casa fuese distinta.
Cucharón
Sacar las morcillas del agua hirviendo no resultaba cómodo. Se utilizaba para ello una cuchara enormes de madera con agujeros: los cucharones de las mondongueras.
Máquina de hacer chorizos
f. Máquina o aparato que se utiliza para picar diversas sustancias. (DRAE)
Se utilizaba en primer lugar para picar el lomo de chorizos y salchichones. Podían ponerse distintas cuchillas y placa de salida con agujeros más grues0s o más finos. Y al día siguiente, tras el reposo de la carne adobada en el barreñón de barro, se le ponía el embudo (disponía de varios grosores) para rellenar el embutido correspondiente.
Prensa de jamones
Después de despiezar el cerdo, descuartizarlo, los jamones se cubrían de sal para deshidratarlos. Así estaban tantos días como kilos pesaran más dos. Después, se prensaban antes de cubrirlos con el unto, mezcla de pimentón, pimienta y sal, con agua. Este unto impedía que los insectos atacaran al jamón. Muchas veces para prensarlos se utilizaba una simple piedra, pero había casas que tenían instalada en el alto una prensa de madera con un tornillo central en la que se colocaba el jamón
Caldera
f. Recipiente de metal, grande y semiesférico, que sirve comúnmente para poner a calentar o cocer algo dentro de él. (DRAE)
La caldera utilizada en matanzas era de cobre y con cincuenta centímetros o más de diámetro; en ella se hervía agua y se echaban las morcillas para cocerlas. Muchas veces se utilizaba una hoja de berza para removerlas. Se suponía que cuando la hoja de berza estaba cocida, también lo estaban las morcillas, pero normalmente se probaba pinchándolas con una aguja de hacer punto: si salía todavía ensangrentada, la morcilla estaba sin hacer; si salía limpia, ya estaba cocida. De todos modos siempre había discusiones, que zanjaba la directora del mondongo.
Lata
F. Palo largo. (AME)
Palo largo, generalmente de chopo, que colgado del techo del alto y protegido de los ratones mediante dos chapas de hojalata basculantes servía, y sirve, para secar los chorizos.
Máquina de hacer morcillas
El bodrio se echaba en el embudo de la máquina y metiendo la tripa ya cosida en su salida se iban llenando las morcillas; se ataban y se cocían en la caldera que colgaba del llar. No todas las casa disponían de esta máquina; por eso era fácil, en temporada de matanzas, verlas por la calle hacia la casa donde la necesitaban.
Romana
f. Instrumento que sirve para pesar, compuesto de una palanca de brazos muy desiguales, con el fiel sobre el punto de apoyo. El cuerpo que se ha de pesar se coloca en el extremo del brazo menor, y se equilibra con un pilón o peso constante que se hace correr sobre el brazo mayor, donde se halla trazada la escala de los pesos. (DRAE)
La matanza del cerdo pagaba impuestos: ahí entraba la tasa del veterinario que examinaba la carne para asegurarse de que no había triquinosis y otra tasa del ayuntamiento. El alguacil llegaba con la romana del ayuntamiento y pesaba el cerdo sin descolgarlo de la argolla en la que estaba enfriándose. De acuerdo con el peso -en arrobas- se pagaba la tasa.
Las había grandes para pesar cerdos, trigo... y otras más pequeñas llamadas romanillas.